4 Cuaresma — Ciclo C: Lecturas, Evangelio y Reflexión

En este Domingo 4 de Cuaresma del Ciclo C, la Iglesia nos invita a mirar la misericordia de Dios que transforma la vida. En este tiempo de Cuaresma, se nos propone abrir el corazón a la conversión, reconciliar nuestras heridas y vivir con más certeza la libertad que nace del amor del Padre. Las lecturas nos conducen desde la memoria de la liberación de Egipto hacia una experiencia de reconciliación en Cristo, que nos llama a vivir como nuevas criaturas. Es un llamado a descansar en la gracia, a dejar la autosuficiencia y a acoger la misericordia divina que nos regenera y nos envía a la misión de reconciliar a otros con Dios y entre nosotros.

Primera Lectura

Referencia: Josué 5,9a.10-12

Texto breve (5-8 versículos):

9a Y dijo el Señor a Josué: Hoy he quitado de vosotros la afrenta de Egipto. 10 Y los israelitas acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua en el mes primero. 11 Al día siguiente comieron del fruto de la tierra de Canaán; y dejó de haber maná para los hijos de Israel. 12 Ese mismo año comenzaron a comer del fruto de la tierra.

Explicación (150 palabras):

Esta lectura sitúa a la comunidad en un umbral decisivo: la liberación histórica de Egipto ya no es solo memoria; ahora empieza la experiencia de la tierra prometida. Dios mismo guía el tránsito de la provisión milagrosa (el maná) al alimento cotidiano de la tierra prometida. El acto de Gilgal y la celebración de la Pascua marcan una identidad nueva: la Gracia de Dios no es estática, sino que abre caminos de fidelidad y madurez en la marcha del pueblo. La “afrenta de Egipto” ya no define al pueblo; ahora su identidad se funda en la promesa de Dios y en la obediencia creativa a su alianza. Para nosotros, este pasaje invita a confiar en la providencia de Dios, incluso cuando la vida parece exigir frutos que aún no vemos plenamente.

Salmo Responsorial

Antífona: El Señor está cerca de los quebrantados de corazón.

Salmo propuesto: Salmo 34 (33), 2-3, 4-5, 18-19

Reflexión breve:

El salmo elegido para este domingo resalta la cercanía de Dios a los que viven en la vulnerabilidad y la necesidad. En medio de la cuaresma, recordamos que la misericordia de Dios no es una vaga consolación, sino una realidad que se hace vida en la experiencia cotidiana de la fragilidad humana. Si nos abrimos a Dios, Él escucha, libera y restaura. Es un llamado a buscar al Señor, a testimoniar su benevolencia y a dejar que su presencia transforme nuestra actitud ante los demás, especialmente frente a los que están alejados o arrepentidos.

Leer Más:  3 Ordinario — Ciclo B: Lecturas, Evangelio y Reflexión

Segunda Lectura

Referencia: 2 Corintios 5,17-21

Texto completo (5-21):

17 En efecto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. Lo antiguo ha pasado; mira, ha llegado lo nuevo. 18 Todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 es decir, que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no imputando a los hombres sus transgresiones, y nos dio a conocer este mensaje de reconciliación. 20 Así, pues, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros; por Cristo os suplicamos que os reconciliéis con Dios. 21 Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que llegáramos a la justicia de Dios en él.

Explicación (150 palabras):

La segunda lectura aclara la misión cristiana de reconciliar a la humanidad con Dios. En Cristo, la vieja vida queda atrás y se abre la posibilidad de una existencia nueva, marcada por la gracia y la responsabilidad. El texto subraya que la reconciliación no es una idea abstracta, sino una realidad que se recibe y se comparte: Dios nos reconcilia y nos envía a reconciliar a otros. En este marco, cada bautizado es embajador de la misericordia divina, llamado a vivir con integridad y a anunciar que la relación con Dios se reconstruye por medio de la gracia y la fe en Cristo. Nos invita a una conversión que se manifiesta en gestos concretos de paz, perdón y servicio.

Evangelio del Domingo

Referencia: Lucas 15,1-32

Texto completo del evangelio (Lucas 15,1-32):

1 Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle. 2 Y los fariseos y escribas murmuraban, diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellos. 3 Entonces les dijo estas parábolas: 11 Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde. Y él les repartió los bienes. 13 No muchos días después, juntándolo todo, se fue a una tierra lejana; y allí gastó su hacienda viviendo disolutamente. 14 Y despidiendo todo, vino una gran hambre en aquella tierra, y comenzó a estar en necesidad. 15 Y fue, y se unió a un ciudadano de aquella tierra; este lo envió a sus campos para apacentar cerdos. 16 Y deseaba comer de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. 17 Pero volviendo en sí, dijo: Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan con abundancia, y yo aquí me muero de hambre. 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y delante de ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como a uno de tus jornaleros. 20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y se compadeció de él, y corrió, y se echó sobre su cuello y le besó. 21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y delante de ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. 22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y ponédmelo; poned un anillo en su mano y las sandalias en sus pies. 23 Y traed el becerro gordo; matadlo, y comamos y hagamos fiesta, 24 porque este mi hijo estaba muerto, y ha revivido; se había perdido y se ha hallado. Y comenzaron a regocijarse. 25 Pero su hijo mayor estaba en el campo; al volver, al llegar a casa, oyó la música y las danzas. 26 Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué significaba aquello. 27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha matado el becerro gordo, por haberle recibido sano y salvo. 28 Entonces se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le supo; 29 y él respondiendo dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, y nunca te he negado; y nunca me has hecho venir, para gozar con mis amigos. 30 Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro gordo. 31 Y él le dijo: Hijo, tú siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32 Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto, y ha vuelto a la vida; se había perdido y se ha hallado.

Leer Más:  1 Cuaresma — Ciclo A: Lecturas, Evangelio y Reflexión

Exégesis (200 palabras):

En este Evangelio, la misericordia de Dios se revela como un amor que supera cualquier límite humano. El padre representa a Dios, que sale al encuentro del hijo que ha desperdiciado su herencia, no para reprenderlo, sino para abrazarlo, restituirle dignidad y celebrar su regreso. El younger son encarna la experiencia de arrepentimiento y la confianza en la misericordia paterna, que pide humildad y reconciliación. El hermano mayor, por su parte, simboliza la autosuficiencia y la justicia propia, probablemente opuestas a la gratuidad de la gracia. La respuesta del padre, que invita a la fiesta y recuerda que todo lo suyo es también del hijo, subraya que la salvación es un don que debe ser compartido y celebrado en comunidad. Este texto, en el tiempo de Cuaresma, nos llama a reconciliar nuestra relación con Dios y con los demás, dejando atrás resentimientos y celebrando la misericordia que nos alcanza a todos, incluso a quienes consideramos perdidos.

Conexión entre las lecturas

Las tres lecturas apuntan a un mismo eje: Dios es reconciliación. Josué inaugura una nueva etapa de fidelidad y de vida en la tierra prometida; 2 Corintios 5 resalta que somos llamados a la reconciliación y a ser embajadores de esa gracia; Lc 15 narra la misericordia que transforma el arrepentimiento en un banquete de gracia. En conjunto, nos muestran que la verdadera cuaresma no es solo abstinencia, sino un camino de conversion que abre a la acogida del amor del Padre, la reconciliación con los otros y la alegría de volver a casa en la gracia.

Para llevar a la vida — Reflexión

  1. Imita la misericordia del padre: perdona y acoge a quien se ha alejado, sin guardar rencor.
  2. Renueva tu compromiso con la reconciliación: busca conversaciones sanadoras con alguien con quien tienes distancia.
  3. Practica la humildad cuaresmal: reconoce tus errores ante Dios y pide la gracia de cambiar hábitos que te alejan de la verdad y la vida.
Leer Más:  4 Cuaresma — Ciclo A: Lecturas, Evangelio y Reflexión

Para la familia y la catequesis

Preguntas para compartir en familia o en grupo:

  1. ¿Qué significa para ti que Dios te reciba como hijo cuando te arrepientes y vuelves a Él?
  2. ¿Cómo podemos convertir la esperanza de la cuaresma en gestos concretos de perdón y servicio en casa?
  3. ¿Qué actitudes de nuestro entorno requieren la experiencia de reconciliación que propone Jesús?
Erica Sibari

Erica Sibari

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba