1 Cuaresma — Ciclo C: Lecturas, Evangelio y Reflexión

Domingo 1 Cuaresma C (Ciclo C): Lecturas, Evangelio y Reflexión para la Misa

Este Domingo 1 de Cuaresma, en el Ciclo C, la Iglesia nos invita a iniciar un camino de conversión y de escucha atenta de la Palabra. En estas lecturas se despliega la memoria salvadora: Dios libera a su pueblo de la servidumbre, y el creyente es llamado a confesar su fe ante la asamblea; el apóstol Pablo insiste en que la salvación se cree en el corazón y se confiesa con la boca; y en el desierto, Jesús resiste tres tentaciones para mostrarnos que la vida del creyente nace de la obediencia al Padre. Este tiempo litúrgico nos llama a convertirnos, orar, ayunar y vivir la caridad, dejando que la Palabra guíe cada paso hacia la Pascua que se avecina.

Primera Lectura

Dt 26,4-10

Texto breve (paráfrasis de Dt 26,5-9): «El peregrino recuerda ante el sacerdote que su padre era un arameo errante; descendió a Egipto y, aunque vivió como esclavo, fue liberado por el Señor con mano poderosa. El Señor lo condujo a una tierra abundante y de frutos. Al presentarse con la ofrenda de la primera cosecha, el pueblo confiesa que todo proviene de la gracia de Dios y que la historia de liberación es memoria de la salvación que se ofrece a cada generación».

Explicación: Esta lectura es una catequesis de salvación que se presenta como memoria litúrgica. No se trata solo de recordar un pasado, sino de reconocer la acción de Dios en la historia personal y comunitaria. La confesión de fe que acompaña la ofrenda de la primera harvest es un acto de gratitud y de reconocimiento de dependencia de la gracia divina. En cuaresma, nos invita a revisar nuestras propias liberaciones interiores: ¿qué nos ha liberado Dios de la esclavitud del ego, del miedo o del pecado? ¿Cómo vivimos la acción de gracias y la fidelidad que nace de esa liberación?

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Salmo Responsorial

Salmo 90 (91): Antífona: Quien confía en el Señor habita seguro.

Reflexión: Este salmo encarna la confianza plena en Dios como refugio y escudo. Nos recuerda que la verdadera seguridad no depende de las seguridades humanas, sino de la cercanía a Dios. En este tiempo de cuaresma, es una invitación a confiar en la providencia divina incluso cuando la vida presenta desiertos. Quien habita en el amor de Dios encuentra consuelo, protección y esperanza; su vida se convierte en testimonio de que la alianza con el Señor sostiene a través de toda prueba.

Segunda Lectura

Rm 10,8-13

Texto breve (paráfrasis de Rom 10,8-13): «La palabra está muy cerca de ti: en tu boca y en tu corazón. Si confiesas con la boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación. La Escritura dice: Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo».

Explicación: San Pablo subraya que la salvación nace de una fe que se hace confesión. No se trata de una mera creencia interior aislada, sino de una fe que se expresa en la palabra y en la vida. En este pasaje hay una invitación radical a la confianza: la cercanía de la palabra de Dios y la necesidad de una fe que se manifieste públicamente. En cuaresma, este texto nos anima a revisar nuestra propia confesión de fe: ¿corresponde nuestra acción diaria a la verdad proclamada? ¿Qué gestos de testimonio práctico podemos hacer para que otros sepan que en Jesús hay salvación para todos?

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Evangelio del Domingo

Lc 4,1-13

Texto del Evangelio (resumen): Después de ser bautizado, Jesús es conducido por el Espíritu al desierto y ayuna cuarenta días. Allí es tentado por el diablo con tres pruebas: 1) convertir piedras en pan para satisfacer su hambre; 2) lanzarse desde un punto alto del templo para demostrar su identidad ante todos; 3) adorar al diablo para obtener poder sobre los pueblos. Jesús responde a cada tentación con la Escritura, reafirmando que la vida está en la obediencia al Padre y no en medios humanos para lograr fines. Al concluir, el diablo se retira y Jesús inicia su ministerio en Galilea. Este pasaje inaugura el tiempo de tentaciones que acompaña a la misión y propone a los creyentes un camino de confianza en Dios a través de la Palabra.

Exégesis (200 palabras): El episodio de la tentación en el desierto sitúa a Jesús en continuidad con la historia de Israel, que anduvo en el desierto cuarenta años y confió en la fidelidad de Dios. Las tres tentaciones muestran dinámicas humanas distintas: la necesidad física (pan), la prueba de la identidad divina, y el dominio político sin la cruz. Cada respuesta de Jesús cita Deuteronomio y revela una obediencia radical al plan del Padre, que no busca atajos pero sí la Ley vivida en la confianza. Este hecho proclama que la salvación no se obtiene por enriquecimiento personal, poder o milagros, sino por la fidelidad a la voluntad de Dios. Para la cuaresma, el pasaje invita a que cada creyente examine sus propias tentaciones y, como Jesús, responda con la Palabra y la fidelidad a la misión recibida: vivir como hijos amados que confían en la providencia divina y en la gracia que sostiene la vida cristiana.

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Conexión entre las lecturas

Las tres lecturas convergen en un hilo común: la fe que se confiesa y la fidelidad que se demuestra. Dt 26,5-9 invita a recordar la liberación de la opresión y a agradecer la acción de Dios; Rom 10,8-13 presenta la fe que se confiesa y se afirma en la salvación que es para todos; y Lc 4,1-13 muestra a Jesús obedeciendo al Padre incluso frente a pruebas extremas. Juntas, nos llaman a una cuaresma que se traduce en testimonio, confianza y resistencia a las tentaciones, con la Palabra como arma y guía en el camino hacia la Pascua.

Para llevar a la vida — Reflexión

  1. Dedica tiempo cada día a la oración y a la lectura de un pasaje de la Escritura, pidiendo la gracia de discernir lo que Dios quiere de ti esta semana.
  2. Ofrece un acto de ayuno o de caridad concreto: reduce un hábito que te consume y utiliza ese recurso para ayudar a alguien que lo necesite.
  3. Haz una confesión de fe práctica: comparte con alguien de confianza una experiencia de la presencia de Dios en tu vida y cómo esto te conduce a vivir de manera más coherente.

Para la familia y la catequesis

Preguntas para compartir en familia o en grupo: 1) ¿Qué liberación ha descubierto Dios en mi vida en este tiempo de cuaresma? 2) ¿Qué tentación creo que es más fuerte en mi día a día y cómo puedo vencerla con la Palabra y la oración? 3) ¿Qué gesto concreto puedo realizar esta semana para acercarme a los demás con la misericordia de Dios?

Erica Sibari

Erica Sibari

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