3 Adviento — Ciclo B: Lecturas, Evangelio y Reflexión

Este Domingo 3 del Adviento, B (Ciclo B), nos sitúa en la mitad de esta temporada de espera y conversión. La Iglesia nos invita a mirar la acción de Dios en la historia y a prepararnos para la venida del Señor con gozo, oración y obras de justicia. Las lecturas proponen un itinerario de esperanza: el Espíritu que unge y envía, la promesa de liberación para los oprimidos y la vida de santidad que debe guiar nuestra jornada diaria. Que este tiempo nos disponga a recibir al Mesías con corazones abiertos y con la actitud de quienes anuncian la buena noticia a los pobres y a los que esperan escuchar la verdad de Dios en nuestro mundo.

Primera Lectura

Referencia completa: Is 61,1-2a.10-11

Texto breve: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido el Señor; me ha enviado para anunciar buenas noticias a los pobres, para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para liberar a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Me alegraré en el Señor, porque me vistió con salvación y me cubrió con un manto de justicia.

Explicación: En este pasaje de Isaías se revela la misión del ungido, un mensaje de liberación, restauración y gracia para los necesitados. En la tradición cristiana, este texto anticipa la venida de Jesús, el Mesías ungido por el Espíritu para traer la buena noticia. En Adviento, es una invitación a reconocer nuestras propias necesidades de salvación y a participar de la obra de liberación de Dios en el mundo: sanar corazones heridos, abrir ojos a la verdad y hacer visible la justicia de Dios en nuestras comunidades. La imagen de la gracia que viste y cubre nos llama a vivir con dignidad y alegría ante la presencia de Dios.

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Salmo Responsorial

Salmo y antífona: Salmo 126 (125). Antífona: Nuestra boca se llenará de risas.

Reflexión breve: Este salmo invita a reconocer que la acción de Dios transforma la vida. En medio de la espera, la alegría nace de entender que el Señor está presente en nuestro caminar y que sus dones sostienen nuestro testimonio. La antífona nos exhorta a abrir el corazón a la gracia, a compartir la alegría de la salvación y a sostenernos unos a otros con esperanza, especialmente a los que viven situaciones de prueba. Que estas palabras alimenten nuestra fe y nos impulsen a vivir de manera más solidaria durante la semana.

Segunda Lectura

Referencia: 1 Ts 5,16-24

Texto: Regocijaos siempre; orad sin cesar; dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu; no despreciéis las profecías. Examinadlo todo, retened lo bueno; absteneos de toda forma de mal. Y el propio Dios de paz os santificará por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, permanezca irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os llama es fiel, y él lo hará.

Explicación: Esta carta de San Pablo a los tesalonicenses invita a vivir el Adviento en claridad espiritual: la alegría, la oración constante y la gratitud deben ser señales de la presencia de Dios en la vida diaria. La exhortación a discernir lo bueno y a apartarse del mal subraya la necesidad de una conversión concreta, especialmente en una espera que debe hacerse realidad en el trato con los demás. La conclusión ofrece confianza en la fidelidad de Dios, quien completará la obra de santificación en su tiempo. En resumen, la vida cristiana durante la semana debe ser una respuesta constante a la gracia que Dios ofrece en Cristo.

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Evangelio del Domingo

Referencia: Jn 1,6-8.19-28

Texto: 6 Hubo un hombre enviado de Dios, llamado Juan. 7 Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por medio de él. 8 No era la luz, sino para dar testimonio de la luz. 19 Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para preguntarle: ¿Quién eres tú? 20 Él confesó y no lo negó, sino confesó: No soy yo el Cristo. 21 Le preguntaron: ¿Qué pues? ¿eres tú Elías? Y dijo: No. 22 ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. 23 Le dijeron: ¿Quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 24 Dijo Juan: Yo soy la voz del que clama en el desierto: enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías el profeta. 25 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿eres tú Cristo? 26 Respondió: No. 27 Dijo: Yo bautizo con agua; mas entre vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. 28 Este es de entre vosotros, que viene tras de mí, del cual no soy digno de desatar la correa de su calzado. Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.

Exégesis: En este pasaje se presenta a Juan el Bautista no como la luz, sino como testigo de la luz. Su misión es preparar el camino para el Mesías que vendrá tras él. Ante las preguntas de los dirigentes, Juan señala con claridad que su labor es abrir camino para quien viene después de él, Aquel a quien no conocen. Este pasaje, propio del tiempo de Adviento, invita a la escucha atenta de la palabra de Dios y a la apertura de corazón para recibir a Cristo. En la dinámica del testimonio de Juan, descubrimos que la verdadera preparación para la Navidad pasa por la humildad, la fidelidad a la verdad y la esperanza activa en la promesa de Dios.

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Conexión entre las lecturas

Las tres lecturas giran en torno a la llegada del Señor y a la respuesta humana: Isaías anuncia la misión del ungido que trae liberación y gracia; el Evangelio sitúa a Juan el Bautista como testigo que prepara ese camino; 1 Tesalonicenses nos llama a vivir la espera con gozo, oración y acción de gracias. El hilo común es la invitación a vivir desde la fe, con esperanza activa, para que el anuncio de la salvación llegue a todos con concreción y alegría, especialmente a los marginados y necesitados.

Para llevar a la vida — Reflexión

  1. Practica la alegría y la oración constante: busca momentos de oración breve cada día y di gracias por las bendiciones recibidas.
  2. Busca maneras concretas de servir: ayuda a alguien que esté pasando una dificultad, especialmente a un vecino o familiar necesitado.
  3. Vigila tu testimonio: sé luz para otros en palabras y actos; invita a otros a descubrir la presencia de Dios en la vida diaria.

Para la familia y la catequesis

Preguntas para compartir: 1) ¿Qué significa para ustedes que el Señor venga a liberarnos y traer gracia en medio de la vida diaria? 2) ¿Cómo puede la familia ser señal de la buena noticia en el barrio o la comunidad? 3) ¿Qué gesto concreto pueden realizar esta semana para preparar el camino del Señor?

Erica Sibari

Erica Sibari

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