5 Pascua — Ciclo A: Lecturas, Evangelio y Reflexión

Este Domingo 5 Pascua A se sitúa en el Tiempo Pascual, invitándonos a permanecer en la alegría de la Resurrección y a vivirla en cada día. La liturgia de hoy propone un itinerario claro: escuchar la palabra, dejar que la fe nos mueva a la caridad y confiar en Cristo como el camino que nos lleva al Dios de la vida. En la lectura de la Primera Lectura y en la Segunda y en el Evangelio, la Iglesia nos llama a construir una comunidad que sirve y a la vez mantiene la esperanza en la promesa pascual. Que el Espíritu nos sostenga para que nuestra vida testifique la alegría del encuentro con el Padre en Cristo.

Primera Lectura

Referencia completa: Hechos 6,1-7

Texto breve (5-8 versículos): En aquellos días, cuando crecía el número de discípulos, surgió una queja de parte de los helenos contra los hebreos, de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los Doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: No es correcto que nosotros dejemos de predicar la palabra de Dios para servir a las mesas. Buscad, hermanos, entre vosotros, a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este oficio. Nosotros, por nuestra parte, permaneceremos orando y en el ministerio de la palabra. Y la gente eligió a Esteban, lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, Procor, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, un prosélito de Antioquía. Ellos presentaron a los apóstoles, que oraron y les impusieron las manos. Y la palabra de Dios se difundía, y el número de discípulos iba en aumento en Jerusalén; incluso muchos sacerdotes llegaban a la fe.

Explicación: En este pasaje se ve el crecimiento de la Iglesia y cómo surge una necesidad práctica: atender a las viudas. Los Apóstoles no descuidan su misión, sino que proponen una solución que preserva la predicación de la Palabra. Se eligen siete varones llenos del Espíritu Santo y de sabiduría para encargarse de este servicio. La imposición de manos y la oración de los apóstoles confirman la llamada de la Iglesia a un servicio organizado. El resultado es una Iglesia que continúa predicando y creciendo en número. Este texto nos recuerda que la fe se vive en comunidad, con oración, palabra y servicio.

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Salmo Responsorial

Salmo: Salmo 33 (34): Bendigo al Señor en todo tiempo. Antífona: Aleluya.

Texto (fragmento): 1 Bendigo al Señor en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca. 2 En el Señor se engrandece mi alma; lo oirán los humildes y se alegrarán. 3 Proclamen conmigo la grandeza del Señor; ensalce su nombre. 4 Busqué al Señor y me respondió; de todos mis temores me libró. 5 Delante de él se alegrará mi alma; los que le dan gloria al Señor se vuelven tranquilos.

Reflexión: Este Salmo nos invita a reposar en la misericordia de Dios y a reconocer que la verdadera alabanza nace de un corazón humilde que confía en el Señor.

Segunda Lectura

Referencia: 1 Pedro 2,4-9

Texto: Acercaos, pues, a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa; vosotros también, como piedras vivas, os edificáis como casa espiritual, para ser sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Porque está escrito: He aquí pongo en Sion una piedra angular, escogida y preciosa; el que creyere en ella no será confundido. Para vosotros, pues, los que creéis, es preciosa; pero para los incrédulos, la piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza de esquina. Y piedra de tropiezo y roca que provoca caída, para los que tropiezan en la palabra, son desobediencia; pero vosotros sois generación escogida, linaje real, sacerdocio santo, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Explicación: Este pasaje recuerda la dignidad bautismal y la misión de la Iglesia: ser casa espiritual y sacerdocio santo. La imágenes de la piedra angular subrayan que Cristo es la base de nuestra fe, y que, quienes creen, forman un pueblo llamado a anunciar las virtudes de Dios. Para los incrédulos, la piedra puede ser tropiezo; para los creyentes, es la casa en la que vivimos la vida cristiana. En conjunto, el texto invita a vivir la fe con coherencia, formando una comunidad que alaba a Dios y sirve al mundo con misericordia, testimonio y esperanza.

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Evangelio del Domingo

Referencia: Juan 14,1-12

Texto del Evangelio: No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si así no fuera, habría dicho que voy a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, volveré, y os tomaré conmigo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y a donde yo voy, sabéis el camino. Tomás le dijo: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me habéis conocido, habréis conocido también a mi Padre; de ahora en adelante le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo: Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú, muéstranos al Padre? Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; si no, creed por las obras mismas. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, las obras que yo hago, las hará también; y mayores que estas hará, porque yo voy al Padre.

Exégesis: En este pasaje de la víspera de su Pasión, Jesús consuela a sus discípulos y les revela que hay un lugar para ellos en la casa del Padre. No se trata solo de un destino, sino de una relación: yo soy el camino para acercarse a Dios y conocerlo verdaderamente. Tomás pregunta por el camino y Jesús responde que la fe es una relación viva con Cristo y con el Padre, que se manifiesta en las palabras y en las obras. La unidad entre el Hijo y el Padre se hace presente; creer en Cristo equivale a creer en Dios. En el marco pascual, estas palabras fortalecen la confianza de los discípulos para seguir adelante con la misión, guiados por el Espíritu, hacia la comunión eterna.

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Conexión entre las lecturas

Las tres lecturas se entrelazan para mostrar la forma de ser Iglesia: comunidad que atiende las necesidades, vida como piedras vivas en la casa de Dios y confianza en Cristo, camino al Padre. En Hechos, el servicio ordenado fortalece la misión; 1 Pedro afirma la identidad bautismal de los creyentes; y el Evangelio invita a vivir la vida en Cristo, que es camino, verdad y vida. El resultado es una comunidad que ora, sirve y cree, caminando hacia la plenitud pascual.

Para llevar a la vida — Reflexión

  • Haz una acción concreta de servicio esta semana: ofrece tu tiempo para ayudar a una persona necesitada, en la parroquia o en tu comunidad.
  • Promueve la hospitalidad y la escucha en tu familia o grupo: da un paso para acoger y compartir.
  • Vive como piedra viva: participa en un ministerio, ora en comunidad y deja que la acción de Cristo transforme tu vida y la de los demás.

Para la familia y la catequesis

  • ¿Qué significa para ustedes ser ‘piedras vivas’ de la Iglesia, como familia y como comunidad?
  • ¿Cómo puede cada uno de ustedes servir a los demás en la semana, siguiendo el ejemplo de la primitiva comunidad?
  • ¿Qué preguntas surgen al escuchar Jesús decir: Yo soy el camino, la verdad y la vida para su vida diaria?
Erica Sibari

Erica Sibari

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