Este Domingo Corpus Christi B nos sitúa en el Tiempo Ordinario, invitándonos a contemplar la presencia real de Cristo en la Eucaristía. La liturgia une la obediencia del pueblo al pacto en el Antiguo Testamento, la mediación de Cristo como sumo sacerdote y la institución del Pan y el Vino en la Última Cena. En medio de la semana, la Iglesia nos propone volver la mirada a la Cena del Señor como fuente y culmen de la vida cristiana, como memorial perpetuo de su amor y como alimento que nos fortalece para el servicio. Que este domingo avive la fe, agrade la misericordia y impulse la comunión eclesial y familiar en nuestra realidad diaria.
Primera Lectura
Referencia completa: Éxodo 24,3-8
Texto breve (paráfrasis de 5-8 versículos): Moisés transmite al pueblo las palabras del Señor y todo el pueblo responde afirmativamente. Moisés escribe las palabras del Señor y, leyendo el Libro de la Alianza, el pueblo acuerda cumplirlas. Después, Moisés rocía la sangre sobre el altar y sobre el pueblo, diciendo: Este es el pacto que el Señor ha hecho con vosotros, conforme a todas estas palabras.
Explicación (approx. 150 palabras): En este pasaje, la alianza entre Dios y su pueblo se ratifica de manera clara: escucha, pacto y compromiso. El pueblo responde con fe a la voluntad divina, y la sangre, rociada sobre el altar y el pueblo, señala la seriedad de la alianza: no es una declaración vacía, sino un compromiso llevado a la vida cotidiana. Este rito de sangre subraya que la relación con Dios implica sacrificio y fidelidad. En el trasfondo litúrgico, este episodio anticipa la idea de un pacto nuevo y eterno en Cristo, en el que la sangre de Jesús acoge a toda la humanidad. En la liturgia de Corpus Christi, miramos este pacto con gratitud y lo actualizamos en la mesa eucarística que el Señor nos da como alimento y memoria de su entrega.
Salmo Responsorial
Salmo: 23 (23): El Señor es mi pastor. Antífona: Cantad al Señor un cántico nuevo.
Reflexión breve: Este salmo acompaña la experiencia de la alianza: Dios cuida, guía y protege; su presencia es señal de cercanía amorosa. La antífona nos invita a alabar al Señor por las maravillas de su misericordia, especialmente en la Eucaristía, donde el pan y la copa se convierten en signo de su cuidado constante. En la marcha de la vida, el Señor nos invita a confiar en su providencia, a través de la pacificación del interior y de la apertura al servicio desinteresado hacia los hermanos.
Segunda Lectura
Referencia completa: Hebreos 9,11-15
Texto breve (paráfrasis de 5-8 versículos): Cristo, Mediador de un santuario superior, no hecho de manos humanas, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, con su propia sangre, para obtener la redención eterna. A diferencia de los sacrificios anteriores, su sangre purifica la conciencia y crea un nuevo pacto entre Dios y la humanidad. Por ello, Él es mediador de una alianza eterna, que nos libera de la impureza y nos llama a la obediencia de la fe.
Explicación (approx. 150 palabras): El pasaje enfatiza la superioridad de la realidad en Cristo respecto a los acuerdos del antiguo culto. Jesús no ofrece un sacrificio repetido, sino la entrega única de su vida, derramada para la remisión de los pecados. Su sangre no sólo aplaca la ira divina, sino que inaugura una nueva forma de relación con Dios: una alianza que permanece vigente para todos los tiempos. En el contexto de Corpus Christi, Hebreos invita a entender la Eucaristía como memorial de ese sacrificio único y eficaz, que nos llama a vivir plenamente la identidad de hijos en la comunión de la Iglesia. Es un mensaje de consuelo y de responsabilidad: la confianza en la redención nos impulsa a vivir conforme al don recibido, especialmente en la caridad fraterna.
Evangelio del Domingo
Referencia completa: Marcos 14,12-16,22-26
Texto completo del evangelio (paráfrasis): En la víspera de la Pascua, Jesús envía dos discípulos a preparar la cena pascual en un lugar apropiado. Durante la cena, Él toma pan, lo bendice, lo parte y lo entrega a sus discípulos diciendo: Este es mi cuerpo entregado por vosotros; haced esto en memoria de mí. Después toma la copa, da las gracias y la ofrece: Esta copa es la nueva alianza sellada en mi sangre, que es derramada por muchos. Después de cantar un himno, salen hacia el monte de los Olivos.
Exégesis (aprox. 200 palabras): El relato de la institución de la Eucaristía en Marcos subraya la configuración de la Cena pascual con la pasión próxima de Jesús. El pan que se entrega simboliza su cuerpo entregado, signo de una entrega total por la salvación del mundo; la sangre de la copa representa la nueva alianza sellada con la muerte de Cristo. El verbo ‘hacer esto en memoria de mí’ no es mero recuerdo, sino la participación real en el misterio pascual: la presencia viva de Cristo continúa entre la comunidad. Marcos, al relatar la última cena, enfatiza la universalidad de la acción: es para muchos, para todos. La secuencia del pan, la copa y el canto del himno sugiere un camino litúrgico de acción de gracias, comunión y misión: alimentados por Cristo, los discípulos son enviados a ser testigos de su amor, servicio y reconciliación en medio del mundo.
Conexión entre las lecturas
El hilo común es la obra de la alianza en la sangre. Éxodo presenta el primer pacto con sangre en el altar y la obediencia del pueblo; Hebreos presenta a Cristo como mediador de un pacto nuevo y eterno; Marcos celebra la institución de la Eucaristía como memorial de ese pacto y alimento que fortalece para la misión. Así, la liturgia de Corpus Christi nos invita a celebrar con acción de gracias, vivir la renovación de la alianza en la comunión y vivir la entrega de servicio que brota de la Mesa del Señor.
Para llevar a la vida — Reflexión
- Participa en la Eucaristía con atención y gratitud, dejando que el alimento del Pane y del Vino modele tu amor y tu servicio a los demás.
- Practica la caridad concreta en la semana: ayuda a quien sufre, comparte lo que tienes y cuida de los más vulnerables, como signo de la alianza que recibimos.
- Dedica un momento de adoración o silencio ante el Tabernáculo para orar por la unidad de la Iglesia y por la conversión personal hacia la gratuidad.
Para la familia y la catequesis
Preguntas para compartir en familia o grupo: 1) ¿Qué significa para ti que Jesús se nos dé en la Eucaristía como su cuerpo y sangre? 2) ¿Cómo podemos vivir esta presencia de Cristo en la vida familiar y en las relaciones con los demás? 3) ¿Qué gestos prácticos podemos realizar para que la experiencia de la Cena del Señor transforme nuestra rutina diaria y nos haga más claros los signos de amor y servicio?



